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viernes, 27 de mayo de 2016

Volvemos a la carga: Breve análisis de todo lo que nos hemos perdido y una advertencia de lo que vendrá

Nirvana, Radiohead, The Verve, Pixies, Rachael Yamagata, Oasis, Traducción


Han pasado muchas cosas desde la última vez que actualizamos este blog: R.E.M., la banda de rock más genuina de todos los tiempos, se disolvió, y Michael Stipe se ha colocado un piercing y ha dejado crecer su barba para apoyar a Bernie Sanders; David Bowie y Prince retornaron al planeta del que vinieron, donde, seguramente, sean más felices; Fiona Apple ha vuelto a dejarse ver, aunque sin nuevo disco a la vista; Nicole Atkins ha continuado imparable su trayectoria musical consolidándose como una de las artistas más interesantes dentro del actual panorama musical... El mundo de la música ha seguido girando, como debe ser, y nosotros no hemos estado ahí para contarlo.

Pero lo hemos vivido. Hemos vivido todos los cambios: la degradación de la industria musical (hace cuatro años estaba agonizando, pero ahora está aún peor), las medidas antipiratería, los esfuerzos de Radiohead por adaptarse a los nuevos tiempos en detrimento de su música, cada vez más incomprensible, el ego imparable de Kanye West, la acumulación de premios de Adele y Taylor Swift, la pérdida de la inocencia de Miley Cyrus y las advertencias de una siempre reivindicable Sinead O´Connor, sumida en las aguas turbulentas de su propio drama personal.

También hemos visto morir algunas revistas dedicadas a la música, como la versión impresa de Efe Eme o la edición española de Rolling Stone. Internet se ha convertido en un arma imparable, capaz de alumbrar auténticas maravillas y de asesinar valores y conceptos por igual. Los aspirantes a estrellas de rock, pop, o cualquier otro género, tienen más oportunidades que nunca gracias a la web, una plataforma indispensable para empezar a dar los primeros pasos y hacerse un nombre. Pero, paradójicamente, también lo tienen más difícil. Demasiados grupos, demasiada música.

Se le han dado muchos nombres a este problema: infoxicación (intoxicación informativa), contaminación informativa, sobrecarga informativa...Básicamente, recibimos tal cantidad de información al día que nos resulta imposible procesarla adecuadamente, reposarla, analizarla, aprehenderla. Como resultado, conocemos superficialmente muchas cosas que se olvidan a las pocas horas y a las que no sometemos a una reflexión crítica. Sentirse abrumado por el torrente de datos que los mass media vierten en nuestros dispositivos informáticos es lógico; lo que ya no resulta tan lógico es que hayamos perdido la capacidad de contrastar, profundizar y centrarnos en la información que más nos interese. Y esto ha afectado también a todos esos artistas que se abren su canal de YouTube y cuelgan sus composiciones, porque no son unos pocos: son demasiados.

Uno puede ponerse a investigar en la red para encontrar grupos desconocidos o semidesconocidos de su agrado y volverse loco. ¿Quién tiene tanto tiempo a su disposición?. Nadie. Bueno, quizá los productores musicales y los peces gordos de las discográficas, que pueden ver un filón en algún amateur para moldearlo a su gusto y obtener pingües beneficios. ¿Y en qué músicos van a fijarse estos popes de la industria?. Pues en los que más visitas tengan a su perfil, más "likes" cosechen...etc. Al final, todo se reduce a un concurso de popularidad. Si nos paramos a pensarlo, en el fondo, el nivel de popularidad siempre resultó una baza importante en esto de la música.

Mucha gente tiene 1000 horas de música en su ordenador que jamás escuchará. Discografías de artistas a las que nunca podrá dedicar una escucha reposada, de las que nunca disfrutará en su totalidad. Es la doble cara del fácil acceso que la web nos ha dado a casi todo, la doble cara de la democratización del conocimiento. Tenemos a nuestra disposición más música que nunca. También la disfrutamos menos que nunca.

En Words And Music volvemos con las pilas cargadas. No vamos a quedarnos en la superficie de las cosas; vamos a analizar, a traducir, a explorar, en definitiva, a hacer lo que nos dé la gana, que, casualmente, es lo que más nos gusta: hablar de música.


2 comentarios:

  1. Welcome back to the blogosphere!

    Keep working hard, you guys, you content is really good ^_^

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